Módulo 4: Violencia en las relaciones sentimentales y entre parejas íntimas
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Descripción general
Bienvenida/o a este módulo sobre la violencia en las relaciones sentimentales y entre parejas íntimas. Este módulo explora la violencia en las relaciones sentimentales y entre parejas íntimas con el objetivo de proporcionar los conocimientos y las herramientas necesarias para identificar, prevenir y responder a las diversas formas de abuso en las relaciones. El módulo aborda no solo la violencia física, sino también formas menos visibles como la manipulación emocional, el control coercitivo y el abuso económico. A través de contenidos basados en evidencia científica, actividades interactivas y escenarios de la vida real, el módulo promueve una reflexión crítica sobre las normas de género, las dinámicas de poder y los mitos comunes que pueden ocultar comportamientos dañinos. El módulo también subraya la importancia de la inclusión, examinando cómo este tipo de violencia afecta a personas de distintos géneros, orientaciones sexuales y contextos sociales no normativos. Al finalizar el módulo, podrás reconocer las señales de alerta y las características de las relaciones saludables, y contribuir a una cultura de seguridad, respeto y apoyo en tu comunidad.
Objetivos de aprendizaje del capítulo
Objetivos de aprendizaje
Al finalizar este módulo, podrás:
💔 ¿Qué es la violencia en las relaciones sentimentales y entre parejas íntimas?
Temas clave
La Organización Mundial de la Salud define la violencia de pareja íntima (IPV) como un comportamiento dentro de una relación íntima (que incluye tanto a las parejas actuales como a las anteriores) que causa daño físico, sexual o psicológico. Esto incluye actos de agresión física, coerción sexual, abuso psicológico y comportamientos de control (OMS, 2022). Además, el Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE) también define la violencia económica como una forma de IPV y subraya que esta constituye una forma de violencia que afecta de manera desproporcionada a las mujeres (Consejo de Europa, 2011).
Considerando todos los tipos de relaciones, aproximadamente 1 de cada 3 mujeres sufre algún tipo de violencia doméstica a lo largo de su vida, ya sea física, sexual o emocional (McCauley et al., 2023). Las parejas o exparejas íntimas masculinas son los perpetradores más comunes de violencia contra las mujeres (OMS, 2012).
Las mujeres que han sufrido violencia doméstica en relaciones con hombres suelen describir la violencia como arraigada en la masculinidad hegemónica (McCauley et al., 2023). La masculinidad hegemónica es una idea cultural según la cual ser un “hombre de verdad” significa ser dominante, impasible y estar en control. Connell y Messerschmidt (2005) explican cómo este modelo social, en el que los rasgos estereotípicamente masculinos se idealizan como norma masculina, puede ayudar a explicar por qué los hombres mantienen un rol social dominante, mientras que las mujeres y otros grupos percibidos como femeninos ocupan un papel más subordinado. Estas creencias pueden hacer que los comportamientos agresivos, posesivos o controladores parezcan normales o incluso deseables.
Muchas mujeres informan haber experimentado el control de los hombres sobre su propio cuerpo y su sexualidad (McCauley et al., 2023). Cuando los hombres ejercen abuso emocional, a menudo buscan humillar a sus parejas y explotar las normas sociales heteronormativas (McCauley et al., 2023). Estas formas de violencia pueden variar considerablemente, desde el abuso psicológico hasta el abuso sexual. En muchos casos, los hombres se consideran a sí mismos como jefes de familia y/o más poderosos que las víctimas.
La masculinidad hegemónica también puede ejercer presión sobre los chicos y los hombres para que demuestren fuerza, control y dominio heterosexual (Connell & Messerschmidt, 2005). Otras formas de masculinidad, especialmente aquellas consideradas femeninas, son marginadas o subordinadas a la versión hegemónica, que simboliza y ejerce poder tanto sobre las mujeres como sobre otras identidades masculinas (Kwak, Taber, & Stults, 2024). Dado que la sociedad a menudo espera que los hombres sean “duros” y autosuficientes, incluso aquellos considerados hegemónicamente masculinos pueden sentir vergüenza al hablar abiertamente o tener dificultades para reconocer o admitir que están sufriendo abuso (Kwak, Taber, & Stults, 2024).
Aunque las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada, la violencia doméstica ocurre en todo tipo de relaciones y puede adoptar diferentes formas de una a otra. Sin embargo, muchas señales de alerta están arraigadas en el poder y el control. En las relaciones LGBTIQA+, especialmente entre jóvenes hombres pertenecientes a minorías sexuales (YSMM), la violencia puede verse influida por las expectativas sociales relacionadas con la masculinidad. Los estudios han descubierto que algunas parejas pueden recurrir a la violencia o a la manipulación emocional para “demostrar” su masculinidad, evitar parecer débiles o controlar la expresión de la identidad de su pareja (Kwak, Taber, & Stults, 2024). Por el contrario, dado que generalmente no se espera que las mujeres sean violentas, puede resultar más difícil reconocer la violencia cuando ellas son las perpetradoras, debido al constructo social de la feminidad.
Los hombres y las personas no binarias también sufren violencia de género.
RESPUESTA: VERDADERO
La violencia por parte de la pareja íntima (IPV) es la forma más común de violencia de género y, según se informa, ocurre en todos los países, culturas y niveles de la sociedad (Garcia-Moreno et al., 2006). La IPV puede afectar a personas de todos los géneros y ocurre en todo tipo de relaciones, no solo en mujeres que mantienen relaciones heterosexuales.
Aunque algunos de los datos presentados a continuación proceden de estudios realizados en Estados Unidos, la violencia de género (GBV) es un problema igualmente grave y extendido en toda Europa. Para obtener información más detallada sobre los tipos y la prevalencia de la GBV en tu país, puedes consultar la Encuesta de la UE sobre la violencia de género (2023), realizada por Eurostat en colaboración con los 27 Estados miembros de la UE. La encuesta proporciona datos oficiales y comparables sobre la violencia física, sexual, psicológica y económica sufrida por mujeres en toda Europa.
La Encuesta Nacional sobre Violencia Sexual y de Pareja (NISVS) estimó que el 30,9% de los hombres en Estados Unidos ha sufrido violencia por parte de la pareja a lo largo de su vida (Smith et al., 2017). Según el Instituto Nacional de Estadística de España (2023), la encuesta de 2023 registró 9.126 víctimas, un 12,0% más que el año anterior. De estas, el 61,1% eran mujeres y el 38,9% hombres. La investigación también muestra que las mujeres pertenecientes a minorías sexuales (como mujeres bisexuales o lesbianas) también están expuestas al riesgo de IPV (McCauley et al., 2023).
De hecho, las mujeres bisexuales presentan las tasas más altas: el 60% ha sufrido violencia doméstica a lo largo de su vida, en comparación con el 46% de las mujeres lesbianas y el 37% de las mujeres heterosexuales (Coston, 2021). Sin embargo, un amplio estudio nacional también examinó el género de los perpetradores de la violencia. Se encontró que el 90% de las mujeres bisexuales y un tercio de las mujeres lesbianas informaron de perpetradores masculinos (por ejemplo, exparejas hombres) (McCauley et al., 2023).
Las personas que mantienen relaciones con personas del mismo sexo no sufren violencia por parte de su pareja.
RESPUESTA: FALSO
La violencia por parte de la pareja íntima (IPV) puede afectar a las personas en cualquier tipo de relación sentimental, ya sea de citas, convivencia, matrimonio o relaciones ocasionales. No depende del tiempo que dos personas lleven juntas ni de si viven juntas (Chan & Sachs, 2023).
La violencia en las relaciones sentimentales y la violencia por parte de la pareja íntima (IPV) a menudo comienzan antes de lo que se cree. La investigación ha demostrado que la violencia en las relaciones puede iniciarse en la adultez temprana y puede continuar o intensificarse con el tiempo. De hecho, los estudios muestran un vínculo significativo entre la violencia en las relaciones sentimentales a los 20 años y la IPV en etapas posteriores de la vida, lo que demuestra que las experiencias tempranas pueden tener un impacto a largo plazo (Greenman & Matsuda, 2016).
Entre las personas jóvenes en edad universitaria, estudios recientes destacan que los comportamientos dañinos pueden ocurrir incluso cuando las parejas tienen la misma edad y no están casadas. Por ejemplo, algunas personas informaron que sus parejas ignoraban su negativa sexual, un comportamiento que socava directamente el consentimiento (Marcantonio et al., 2024). Estos resultados nos recuerdan que la violencia en las relaciones sentimentales no es solo un problema de personas “adultas”, sino que afecta a muchas personas jóvenes, a veces sin que se den cuenta.
La violencia en las relaciones sentimentales puede ser tan grave como la que ocurre en relaciones a largo plazo o matrimoniales.
RESPUESTA: VERDADERO
El abuso en las relaciones no siempre comienza con hechos evidentes. Puede empezar con pequeñas acciones, como enviar mensajes constantemente para “controlar”, criticar la forma de vestir o mostrar celos hacia el círculo de amistades. Estos comportamientos iniciales pueden parecer atentos o incluso halagadores, pero con el tiempo pueden convertirse en parte de un patrón de control y daño.
Los estudios han demostrado que las primeras agresiones en las relaciones sentimentales pueden predecir formas más graves de violencia posteriormente, especialmente cuando estos patrones pasan desapercibidos o se minimizan (Greenman & Matsuda, 2016). Las víctimas han descrito el abuso emocional como un elemento común en sus relaciones, que a menudo implica humillación, control o distanciamiento emocional. Aunque no siempre conduzcan a violencia física, estas dinámicas siguen causando daños reales y pueden socavar la autonomía y el bienestar de una persona. Por ejemplo, muchas mujeres han informado de experiencias de manipulación psicológica, insultos y comportamientos amenazantes por parte de sus parejas, lo que refleja patrones de exigencia y control (McCauley et al., 2023).
Aunque no todas las relaciones siguen el mismo camino, muchas víctimas describen un patrón repetitivo de daño y reconciliación que en la literatura se denomina ciclo del abuso. Este modelo, desarrollado por Lenore Walker (1979), identifica las fases comunes de las dinámicas abusivas que suelen repetirse con el tiempo. Estas pueden variar en intensidad y forma, e incluso pueden omitirse fases o pasar de una a otra de manera inesperada, sin seguir un recorrido claro para todas las personas.
Recordatorio: el abuso no siempre deja moretones. También puede consistir en ser controlada/o, aislada/o o desgastada/o emocionalmente con el tiempo.
El agresor se vuelve más controlador, crítico o impredecible. La víctima puede sentirse ansiosa y temer decir o hacer algo incorrecto.
Ocurre un episodio dañino. Puede tratarse de insultos, amenazas, gritos, violencia física o coerción.
El agresor se disculpa, culpa al estrés o a los celos, o ofrece regalos. Puede decir “No era mi intención” o “Es solo porque te amo” para minimizar o justificar el daño causado.
Las cosas parecen volver a la “normalidad”, pero los problemas no resueltos permanecen. Con el tiempo, la tensión vuelve a aumentar y el ciclo puede repetirse.
Mientras que algunas relaciones abusivas implican violencia física, muchas otras se basan en lo que el investigador Evan Stark (2007) denomina control coercitivo, es decir, un patrón estratégico de comportamientos utilizados para aislar, controlar y dominar a la pareja. Stark explica que el control coercitivo no consiste únicamente en un acto de violencia, sino en la pérdida lenta y silenciosa de la libertad. Con el tiempo, la persona que lo sufre puede sentirse incapaz de tomar sus propias decisiones sin miedo. Incluso sin violencia física, el control coercitivo es una forma grave de violencia doméstica que puede afectar profundamente a la salud mental, la autoestima y la seguridad.
Desarrollado por los Domestic Abuse Intervention Programs (n.d.), el Modelo Duluth: la Rueda del Poder y el Control es una herramienta ampliamente conocida utilizada en todo el mundo para explicar las diferentes tácticas que las personas agresoras pueden emplear para mantener el control sobre sus parejas. En esencia, ayuda a comprender que la violencia doméstica no se trata solo de ira o violencia física, sino del uso de múltiples formas de poder para dominar y aislar a alguien con el tiempo.
El centro de la rueda muestra el objetivo: poder y control. Los radios muestran las tácticas abusivas más comunes, entre ellas: intimidación, abuso emocional, minimización, negación y culpabilización, uso de hijas e hijos, aislamiento, abuso económico, privilegios masculinos/normas de género, coerción y amenazas.
Estos comportamientos suelen manifestarse gradualmente y al principio pueden parecer insignificantes, pero juntos forman un sistema de control que puede atrapar a las personas en una relación poco saludable o peligrosa.
Muchas de las primeras señales de alerta en una relación no parecen violencia y a menudo se explican como “pasión” o “amor”. En este ejercicio se presentan algunos comportamientos comunes: decide si se trata de 🚩 señales de alerta, ✅ comportamientos saludables o ❓ si dependen del contexto.
1. Mi pareja me pide que comparta la contraseña de mi teléfono.
Respuesta correcta: 🚩 Señal de alerta
Explicación: los comportamientos controladores, como supervisar el teléfono de la pareja, pueden indicar una fase inicial de control coercitivo o vigilancia, especialmente si se presentan como una muestra de amor o confianza. El comportamiento controlador es un patrón que consiste en controlar a alguien asustándolo, aislándolo o ejerciendo presión.
2. Me dice que solo está intentando protegerme de malas compañías.
Respuesta correcta: 🚩 Señal de alerta
Explicación: las personas que ejercen abuso a menudo aíslan a sus parejas creando desconfianza hacia el círculo de amistades o familiares, una táctica común para aumentar la dependencia y el control.
3. Siempre comprueba cuándo llego a casa para asegurarse de que estoy bien.
Respuesta correcta: ❓ Depende del contexto
Explicación: comprobar puede ser una muestra de afecto en algunas relaciones, pero si va acompañado de presión, vigilancia o ansiedad cuando no estás disponible, puede convertirse en una señal de control.
4. Me dice que no puede vivir sin mí.
Respuesta correcta: 🚩 Señal de alerta
Explicación: afirmaciones como esta pueden parecer románticas, pero pueden ser emocionalmente manipuladoras y señalar dependencia y posible control basado en la culpa.
5. Me anima a expresarme, incluso cuando no estamos de acuerdo.
Respuesta correcta: ✅ Comportamiento saludable
Explicación: este comportamiento refleja seguridad emocional y respeto, señales clave de una relación no violenta y solidaria.
Algunas creencias sobre las relaciones pueden parecer románticas en la superficie, pero en realidad pueden resultar bastante dañinas. Uno de los mitos más extendidos es la idea de que los celos son una señal de amor, que ser posesivo, controlador o excesivamente vigilante demuestra cuánto le importa una persona a la otra. Pero la verdad es que, cuando los celos se confunden con amor, se vuelve mucho más fácil ignorar las primeras señales de alerta o normalizar comportamientos emocional y psicológicamente abusivos.
La investigación demuestra que las personas que creen firmemente en los celos románticos son menos propensas a reconocer las formas no físicas de violencia de pareja (IPV), como la manipulación emocional o la coerción (Minto et al., 2022). Por lo tanto, pueden subestimar la gravedad de comportamientos como el aislamiento, el control o la culpabilización, especialmente cuando interpretan dichas acciones como muestras de afecto. Como resultado, pueden no buscar ayuda o no darse cuenta de la magnitud del abuso hasta que este se intensifique.
Los celos también desempeñan un papel en la manipulación. Algunas parejas los utilizan para controlar a la otra persona y provocar vergüenza, miedo o dependencia emocional. Algunas mujeres han informado sentirse emocionalmente “manipuladas” por sus parejas, quienes provocaban deliberadamente celos o sentimientos de culpa para obtener poder sobre ellas (McCauley et al., 2023).
El control derivado de los celos también puede manifestarse a través de restricciones físicas. Muchas mujeres han informado haber sufrido control coercitivo relacionado con su apariencia, su independencia y sus relaciones con otras personas (Moulding et al., 2021). Por ejemplo, a algunas se les impidió contactar con sus familias o fueron obligadas a cambiar su apariencia, todo ello justificado por los celos o la desconfianza.
En el mundo digital actual, los celos suelen adoptar nuevas formas, como la supervisión de redes sociales, la lectura de mensajes o la exigencia de actualizaciones constantes. Los celos se consideran un factor predictivo clave del abuso en las relaciones sentimentales en línea, una forma de control digital y acoso en las relaciones (Branson & March, 2021).
Comprender que los celos no son amor y que, en realidad, pueden ser una señal de alerta es esencial para reconocer y abordar a tiempo las dinámicas abusivas.
Instrucciones: la persona usuaria debe seleccionar el botón MITO o REALIDAD. Una vez seleccionado, aparece una breve explicación para reforzar el concepto.
1. "Solo la violencia física se considera abuso".
✅ Mito
El abuso emocional y psicológico también es grave y dañino. Puede ser más difícil de identificar, pero a menudo ocurre en las primeras fases de las relaciones abusivas.
2. "Si no deja moretones, no es grave".
✅ Mito
El abuso no es solo físico. Las amenazas, los insultos y la manipulación dejan cicatrices invisibles que pueden afectar la autoestima y la salud mental.
3. "El abuso solo ocurre en comunidades con bajos ingresos o bajo nivel educativo".
✅ Mito
La violencia doméstica ocurre en todos los contextos sociales. Nadie es inmune según su nivel de ingresos o educación.
4. "Las relaciones LGBTIQA+ no tienen las mismas dinámicas de abuso".
✅ Mito
La violencia doméstica también ocurre en relaciones LGBTIQA+, a veces incluso con mayor frecuencia. La violencia tiene que ver con el control y puede ocurrir en todos los géneros.
5. "Si no quisiera que le hicieran daño, simplemente se iría".
✅ Mito
Irse puede ser peligroso. Las víctimas a menudo temen represalias o no cuentan con alternativas seguras para recibir apoyo. Muchas permanecen porque se sienten atrapadas, tienen miedo o están emocionalmente vinculadas a su pareja. Algunas pueden ser amenazadas o manipuladas. Irse nunca es sencillo.
6. "La mayoría de los abusos ocurren en edades avanzadas, después de muchos años de relación."
✅ Mito
Muchas mujeres y hombres informan que el abuso comenzó al inicio de la relación, a menudo antes de los 25 años (Organización Mundial de la Salud, 2012).
7. "Muchas mujeres son asesinadas por alguien a quien amaban".
✅ Realidad
Entre el 40% y el 70% de las mujeres asesinadas en todo el mundo son asesinadas por sus propias parejas (Organización Mundial de la Salud, 2012).
8. "Los hombres no pueden ser víctimas de violencia doméstica".
✅ Mito
Cualquier persona puede ser víctima de violencia doméstica. Casi 1 de cada 3 hombres informa haber sufrido violencia sexual, violencia física y/o acoso por parte de una pareja íntima a lo largo de su vida (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades – CDC, NISVS, 2024).
9. "Las mujeres rara vez ejercen violencia doméstica contra los hombres".
✅ Mito
Entre los hombres que han sufrido violación, violencia física o acoso por parte de una pareja íntima, el 97% informó que las agresoras fueron exclusivamente mujeres (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades – CDC, NISVS, 2024).
10. "Los celos son una señal de amor".
✅ Mito
Los celos suelen ser una señal de alerta, no un cumplido. Pueden utilizarse para justificar comportamientos controladores y dañinos.
🧷 Formas de abuso en las relaciones sentimentales e íntimas
Formas de abuso en las relaciones sentimentales e íntimas
Esta unidad ayuda a reconocer los diferentes tipos de comportamientos abusivos por parte de la pareja íntima que constituyen violencia en las relaciones sentimentales/IPV. Identificar los diferentes tipos de violencia en las relaciones sentimentales/IPV: 1. Física 2. Sexual 3. Psicológica 4. Económica
Algunas personas piensan que el abuso en las relaciones consiste únicamente en golpes o daños físicos, pero en realidad puede adoptar muchas formas. Reconocer sus diferentes manifestaciones puede ayudar a identificar las primeras señales de alerta y a comprender cuándo una relación ya no es segura o saludable.
Antes de continuar, ten en cuenta que este contenido aborda temas sensibles y puede suscitar emociones intensas. Si reconoces en estos ejemplos una experiencia personal tuya o de alguien cercano, debes saber que no estás sola/o. Buscar apoyo y ayuda es un paso importante y significativo. En el Módulo 7 encontrarás información útil sobre cómo obtener asistencia. Si lo necesitas, haz una pausa y retoma la lectura cuando te sientas más cómoda/o.
Tipos de violencia por parte de la pareja íntima (IPV)
-
Abuso físico:
este tipo de abuso se define como cualquier acto que cause daño físico como resultado del uso ilegal de la fuerza. La violencia física puede manifestarse, por ejemplo, en forma de agresiones graves o leves, privación de libertad y feminicidio (EIGE, n.d.).
Ejemplos: golpear, abofetear, empujar, asfixiar, arañar, tirar del cabello o lanzar objetos. -
Abuso sexual:
cualquier acto sexual cometido contra una persona sin su consentimiento libre (EIGE, n.d.).
Ejemplos: contacto físico no deseado, coerción, violación, violencia sexual o presión para realizar actos sexuales. -
Abuso psicológico (emocional):
cualquier acto o comportamiento que cause daño psicológico a la pareja, incluyendo coerción, difamación, insultos verbales o acoso (EIGE, n.d.).
Ejemplos: amenazas, menosprecio, humillación, intimidación, insultos, aislamiento, ignorar, manipulación, culpabilización, comportamientos controladores. -
Abuso económico:
cualquier acto o comportamiento que cause daño económico a la pareja, incluyendo el control del acceso a los recursos económicos y la negativa a cumplir con las responsabilidades financieras (EIGE, n.d.).
Ejemplos: impedir que alguien trabaje, tomar su dinero, obligarlo/a a depender económicamente de ti, dañar la propiedad, limitar la educación.
Instrucciones: lee cada escenario y relaciónalo con el tipo de abuso correcto.
1. "Durante una discusión me agarró del brazo y me empujó contra la pared".
✅ Respuesta correcta: Abuso físico
o ✅ Abuso físico
2. "Sigue amenazándome con difundir fotos privadas si le dejo".
✅ Respuesta correcta: Abuso sexual
o ✅ Abuso sexual
3. "Revisa mi teléfono y me dice con quién puedo o no puedo hablar".
✅ Respuesta correcta: Abuso psicológico
o ✅ Abuso psicológico
4. "No me permite buscar trabajo ni tener una cuenta bancaria propia".
✅ Respuesta correcta: Abuso económico
o ✅ Abuso económico
5. "Me obligó a tener relaciones sexuales incluso cuando dije que no tenía ganas".
✅ Respuesta correcta: Abuso sexual
o ✅ Abuso sexual
6. "Me insulta delante de sus amigos y me llama ‘loca’ o ‘loco’ cuando me enfado".
✅ Respuesta correcta: Abuso psicológico
o ✅ Abuso psicológico
7. "Cada vez que discutimos, me quita la tarjeta de crédito y la esconde".
✅ Respuesta correcta: Abuso económico
o ✅ Abuso económico
8. "Me arrinconó y me empujó cuando se puso celosa/o porque hablé con otra persona".
✅ Respuesta correcta: Abuso físico
o ✅ Abuso físico
9. "Siempre quiere saber dónde estoy y se enfada si no respondo lo suficientemente rápido".
✅ Respuesta correcta: Abuso psicológico
o ✅ Abuso psicológico
10. "Me hace sentir culpable por gastar dinero en mí, aunque pago mi parte".
✅ Respuesta correcta: Abuso económico
o ✅ Abuso económico
🚦 Señales de alerta y señales positivas: reconocer la diferencia en las relaciones
Algunas señales de relaciones poco saludables o abusivas pueden ser difíciles de identificar, especialmente cuando comienzan de forma sutil o se disfrazan de preocupación o afecto. Esta sección ayuda a reconocer las señales de alerta de posibles abusos y a distinguirlas de las señales positivas de una relación respetuosa, segura y solidaria. El contenido presentado en esta unidad se basa en el folleto Violence in Relationships: Myths and Realities del proyecto Youth4Youth, desarrollado por el Mediterranean Institute of Gender Studies (MIGS, 2012), con el apoyo de la Comisión Europea.
Antes de continuar, ten en cuenta que esta sección trata temas sensibles. Tú o alguien que conoces podría reconocerse en algunas de estas situaciones. Si es así, debes saber que no estás sola/o. Si lo necesitas, tómate una pausa y recuerda que existen servicios de apoyo a tu disposición.
Comportamientos controladores: tu pareja te dice con quién puedes hablar, qué ponerte o cómo comportarte en público. Esta suele ser una de las primeras formas de control coercitivo y puede intensificarse con el tiempo.
Aislamiento: intenta cortar tus contactos con amistades, familiares, aficiones, experiencias o fuentes de apoyo. El aislamiento es una táctica típica del control coercitivo.
Intimidación: utiliza miradas, gestos o acciones amenazantes para infundir miedo o sumisión. Por ejemplo, amenaza con terminar la relación si no se cumplen sus deseos, rompe objetos o grita durante los conflictos en lugar de resolver los problemas con calma.
Control: revisa con frecuencia los mensajes, la ubicación o las redes sociales como forma de control más que de cuidado.
Presión: insiste en actos sexuales o decisiones aunque tú no te sientas segura/o o cómoda/o.
Gaslighting: socava tu percepción de la realidad, tu memoria o tus emociones para mantener el poder. Por ejemplo, hace cumplidos ambiguos, provoca sentimientos de culpa “en broma”, aplica el silencio punitivo, finge “bromear” sobre la ruptura, te hace dudar de tu memoria o de tus reacciones, minimiza tus preocupaciones o presenta el comportamiento controlador como “preocupación”.
Celos como amor: afirma que los celos excesivos son una señal de amor y preocupación. Esto es una forma de posesividad, no de afecto. Por ejemplo, tu pareja se enfada cuando hablas con otra persona, o afirma que discutir a menudo es señal de pasión o que los celos son un lenguaje del amor.
Minimizar o negar el daño: dice “estás exagerando” o “no te ha hecho daño” después de un incidente.
Reconocer que una relación es violenta puede ser muy difícil, tanto para quien sufre la violencia como para quien la ejerce. Esto también está relacionado con el hecho de que hemos crecido con mitos como “los celos son amor” o con la idea de que la violencia solo ocurre cuando alguien nos golpea. Sin embargo, a menudo el abuso comienza de maneras muy sutiles, como intentar controlar lo que hace la otra persona, con quién habla o cómo se viste. Si al principio estos comportamientos pueden parecer insignificantes, con el tiempo pueden aumentar y tener efectos graves, especialmente consecuencias emocionales y sobre la salud mental (Minto et al., 2022; Kim et al., 2024).
En las relaciones entre jóvenes, por ejemplo, el deseo de “estar siempre juntos” puede parecer inicialmente romántico y luego revelar señales de control o posesividad (MIGS, 2012). El abuso no afecta solo a personas adultas o casadas: puede afectar a cualquiera, a cualquier edad y en cualquier tipo de relación, incluidas las citas y las relaciones ocasionales.
Según una investigación, entre el 10% y el 16% de las chicas de 18 a 24 años procedentes de países como Grecia, Chipre, Malta, Lituania y Letonia informó haber sufrido experiencias sexuales no deseadas durante una cita, incluido el intento de violación (MIGS, 2012). Por lo tanto, no se trata de casos raros, sino de episodios sistemáticos que revelan un problema más amplio que a menudo no se denuncia.
Lamentablemente, muchas personas todavía creen en mitos dañinos que culpabilizan a la víctima, como se refleja en frases comunes como “se lo buscó”, a menudo vinculadas al comportamiento o a la forma de vestir. La verdad es que nadie pide que le hagan daño, y culpar a la víctima solo protege al agresor (MIGS, 2012).
(Actividad de reflexión autónoma)
💭 ¿Alguna vez has visto o vivido alguno de estos comportamientos en las relaciones a tu alrededor? ¿Cómo te hizo sentir?
"Solo me estoy preocupando por ti": esta frase, si se utiliza para justificar el control del teléfono o de las amistades, es una señal de alerta, no de afecto.
Frases como "Si me amaras, harías…" o "Si no lo haces, te dejaré" son formas de chantaje emocional y control coercitivo.
Una pareja desalienta o limita los contactos con el círculo de amistades o familiar, a menudo justificándose con frases como "tienen una mala influencia sobre ti" o "no entienden nuestra relación".
Enviar mensajes continuamente para pedir actualizaciones, insistir en compartir la ubicación o pedir contraseñas con la excusa de la “confianza” es una forma de vigilancia emocional.
Calificar a la pareja de "demasiado sensible" o "loca/o" cuando expresa malestar es gaslighting, una táctica de abuso psicológico.
Las banderas verdes son el opuesto saludable de las banderas rojas: nos indican cuándo una relación es respetuosa, segura y basada en la igualdad. Aquí tienes algunas señales positivas:
- Respeto mutuo e igualdad en la toma de decisiones, incluido el respeto de los límites y la individualidad de la otra persona (por ejemplo, a dónde ir, con quién salir).
- Sentirse cómoda/o al expresarse: no sentirse presionada/o cuando se cambia la forma de ser o de vestir, los intereses o el comportamiento.
- Toma de decisiones compartida: ambos miembros de la pareja tienen voz en cada situación, desde pequeñas decisiones, como qué película ver, hasta decisiones más importantes.
- Resolución saludable de conflictos: conversaciones tranquilas sin gritos ni amenazas, en las que se escuchan ambas opiniones.
- Libertad para mantener amistades e independencia: poder llevar la vida individual sin culpa ni castigos.
- Respeto mutuo por la privacidad y la individualidad: cada persona apoya los intereses de la otra, el tiempo con amistades y los objetivos personales.
- Compartir información y espacios: aunque no es necesario saberlo todo sobre la otra persona, uno puede sentirse cómoda/o al preguntar y saber que la otra persona tiene la misma libertad de compartir o no.
- Gestionar los desacuerdos sin miedo: las controversias se afrontan con calma, con respeto y sin insultos ni represalias.
- Sentirse cómoda/o con la expresión emocional: los miembros de la pareja sienten que pueden compartir cuando algo no va bien y se sienten seguros/as al expresar sus pensamientos, sentimientos y necesidades. Estas sensaciones están guiadas por la confianza y la honestidad, incluso cuando hay conversaciones difíciles.
Consulta el Modelo Duluth, la “rueda de la igualdad” de los Domestic Abuse Intervention Programs (n.d.). Muestra los comportamientos y valores positivos presentes en relaciones respetuosas y no violentas.
(Actividad de reflexión autónoma)
💭 ¿Alguna vez has visto o vivido alguno de estos comportamientos en las relaciones a tu alrededor? ¿Cómo te hizo sentir?
"Me recuerda que haga pausas y que priorice mi salud mental".
"Respeta mi necesidad de espacio y no me hace sentir culpable por ello".
"Pide mi opinión antes de tomar decisiones compartidas".
"Me anima a mantenerme en contacto con amistades y familiares".
"Pide disculpas cuando se equivoca y cambia su comportamiento".
1. "Me envía 15 mensajes si no respondo en 10 minutos".
Respuesta: señal de alerta
2. "Quiere celebrar mis logros, incluso cuando estamos pasando por un momento difícil".
Respuesta: señal positiva
3. "Se pone celosa/o cuando salgo con amistades y considera normal este comportamiento".
Respuesta: señal de alerta
4. "Podemos no estar de acuerdo sin levantar la voz".
Respuesta: señal positiva
5. "Me dijo que entendía mi punto de vista y pidió disculpas cuando le dije que su comentario me había herido".
Respuesta: señal positiva
6. "Dice que exagero cada vez que me enfado".
Respuesta: señal de alerta
7. "Siempre cambia de tema cuando quiero hablar de algo serio".
Respuesta: señal de alerta
8. "Apoya mis relaciones y me anima a socializar y a pasar tiempo con mis amistades".
Respuesta: señal positiva
9. "Cuando se molesta, bromea con dejarme, pero nunca lo habla en serio".
Respuesta: señal de alerta
10. "Cuando no estamos de acuerdo, intentamos escucharnos, acercar posturas, darnos espacio y buscar un compromiso".
Respuesta: señal positiva
📚 Referencias
- Barlow, C., Davies, P., & Ewin, R. (2023). ‘He hits me and that’s just how it is here’: responding to domestic abuse in rural communities. Journal of Gender-Based Violence, 7(3), 499–514. https://doi.org/10.1332/239868021X16535814891956
- Branson, M., & March, E. (2021). Dangerous dating in the digital age: Jealousy, hostility, narcissism, and psychopathy as predictors of Cyber Dating Abuse. Computers in Human Behavior, 119. https://doi.org/10.1016/j.chb.2021.106711
- Centers for Disease Control and Prevention (2024). Intimate partner violence, sexual violence, and stalking among men. Intimate Partner Violence Prevention. https://www.cdc.gov/intimate-partner-violence/about/intimate-partner-violence-sexual-violence-and-stalking-among-men.html
- Chan, B., & Sachs, C. J. (2023). Intimate Partner Violence and Sexual Violence. In Emergency Medicine Clinics of North America (Vol. 41, Issue 2, pp. 369–380). W.B. Saunders. https://doi.org/10.1016/j.emc.2023.01.007
- Connell, R. W., & Messerschmidt, J. W. (2005). Hegemonic Masculinity: Rethinking the concept. Gender & Society, 19(6), 829-859. https://doi.org/10.1177/0891243205278639
- Coston, B. M. (2021). Power and inequality: Intimate partner violence against bisexual and non-monosexual women in the United States. Journal of Interpersonal Violence, 36(1-2), 381–405. https://doi.org/10.1177/0886260517726415
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